martes, 3 de noviembre de 2026
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Geopolítica

El colapso simultáneo de las apuestas geopolíticas y económicas de Muhammad bin Salman

La milicia hutí, la contracción económica y el abandono de aliados tradicionales demuestran que el proyecto de poder del heredero saudí atraviesa su peor momento histórico.

EL COLAPSO DE LA VISIÓN GEOPOLÍTICA DE BIN SALMAN
Imagen de referencia · Fuente: ABC Internacional

Datos clave

  • La Iniciativa de Inversión Futura prevista para el 26 de octubre fue aplazada el 19 de octubre de 2026.
  • Un ataque con misil hutí mató a 13 personas en el aeropuerto de Riad el 10 de octubre.
  • El Fondo Monetario Internacional prevé una contracción del 3,3 por ciento para la economía saudí en 2026.
  • Arabia Saudí invirtió 2.000 millones de dólares con Jared Kushner y financió torneos de golf de la familia Trump.

Qué pasó

El otoño de 2026 debía consagrar una vez más el protagonismo global de Muhammad bin Salman. El 26 de octubre estaba fijada la inauguración de la Iniciativa de Inversión Futura, la cumbre económica celebrada en Riad que los círculos financieros bautizaron como el Davos en el desierto. Sin embargo, según informó ABC Internacional, el evento fue aplazado de manera indefinida el pasado 19 de octubre.

La causa directa radica en la campaña sostenida de misiles y drones lanzada por los hutíes desde Yemen. El aeropuerto de Riad permanece prácticamente inoperativo tras una serie de ataques mortales, incluido el impacto del 10 de octubre que costó la vida a 13 personas. Ante las advertencias de gobiernos occidentales y el temor de los ejecutivos internacionales a ser blanco de atentados, los organizadores suspendieron la cita cumbre del reino.

El contexto

Desde su ascenso al poder hace una década, el príncipe heredero articuló su legitimidad sobre tres grandes apuestas estratégicas: derrotar a los hutíes en Yemen, transformar radicalmente la economía saudí mediante la Vision 2030 y asegurar a Donald Trump como un aliado incondicional y predecible.

Ninguno de los frentes se mantiene en pie. La tregua pactada en 2022 se desmoronó este año en el marco del conflicto ampliado entre Estados Unidos e Irán. En el ámbito interno, la presión sobre las finanzas públicas ya obligaba a archivar proyectos colosales antes de 2026, los salarios pierden terreno frente a la inflación y la inversión extranjera directa apenas alcanza un tercio de la meta de 100.000 millones de dólares establecida por el gobierno.

El punto ciego

La lectura superficial de los acontecimientos occidentales se centra en especular sobre la estabilidad personal de Bin Salman. No obstante, los diplomáticos destinados en Riad señalan que el príncipe ha superado crisis internas peores en el pasado. El verdadero dilema estructural no es la estabilidad del trono a corto plazo, sino la inviabilidad financiera de un modelo de Estado sustentado en una bonanza petrolera que ya no garantiza excedentes suficientes para comprar la paz social ni financiar costosas intervenciones militares exteriores.

A esto se suma el fracaso de la diplomacia transaccional con Washington. Riad canalizó sumas millonarias hacia propiedades y círculos cercanos a la familia Trump —incluyendo campos de golf y una inversión de 2.000 millones de dólares destinada a Jared Kushner— bajo la premisa de asegurar un respaldo absoluto. La realidad demostró que la lealtad política en Washington responde a dinámicas de poder imprevisibles, dejando a Riad expuesto en su flanco militar.

Quién gana y quién pierde

En el tablero regional, Irán y sus aliados hutíes ganan margen de maniobra al demostrar la vulnerabilidad de la infraestructura crítica saudí y ampliar su control territorial en Yemen. Arabia Saudí asume los costos económicos y de seguridad, atrapada entre opciones militares igualmente perjudiciales: una invasión terrestre de alto desgaste, una campaña aérea inútil o un acuerdo que legitime el poder hutí en su frontera.

Los inversores internacionales y las finanzas públicas del reino también figuran entre los perdedores netos, con una previsión de contracción económica del 3,3 por ciento para 2026 según las estimaciones del FMI, rompiendo por completo las expectativas de crecimiento del cuatro por ciento proyectadas apenas un año antes.

Qué vigilar

La recuperación de la economía saudí de cara a 2027 queda condicionada de forma estricta a la estabilización diplomática y de seguridad en Oriente Medio, un escenario que continúa supeditado a los movimientos de la política exterior estadounidense. La evolución de los combates en la frontera sur y la capacidad real del reino para contener el descontento interno ante la contracción salarial marcarán la viabilidad del proyecto político de Bin Salman.

Fuentes consultadas

  • ABC Internacional: Todo va mal para Muhammad bin Salman
  • ABC: Todo va mal para Muhammad bin Salman
  • Infobae: Simon Sebag Montefiore, historiador: Israel ha perdido la guerra del relato
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